Revista cambio. Articulo por Maria Elvira Samper
Eeee, jaaaaaaaaa que buen artículo, o mas bien, que forma más extraña y entretenida de darse a entender.
No es que yo sepa mucho de esas cosas, pero, a la señora, Doña María Elvira Samper se le puede dar la razón.
Me parecen razonables sus argumentos, siempre y cuano la persona con la que uno está los comparta y tenga la suficiente capacidad de mantenerse fiel a la relación, sin necesidad de encadenamientos fatales, o sea hasta que la muerte los separe.
En realidad, las personas que se quieren y son sensatos y juiciosos con la relación, ven en esta libertad la forma más bonita de quererse. Porque, yo pienso que de verle la cara todos los días a esa persona, de hablar por las mañanas, (cosa que no comparto) o de hacer cosas sólo porque el hombre de la casa no está “hecho” para eso (y para nada, o sólo para una cosa…), uno se termina o se termina cansando. Y esto es totalmente natural, que uno se canse, lo mejor es mantener un “poquito” la distancia para no ahogarse en la presencia de la otra persona.
Uno también necesita su espacio…
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